Terapia de semillas

Las agujas, las hojas, los pétalos, los injertos y, sobre todo, las semillas (frutos) de las coníferas son potentes y muy eficaces para la estimulación de los puntos terapéuticos y las zonas de correspondencia de las manos y los pies. Las semillas de las plantas son elementos biológicos vivos que tienen una energía poderosa y campos magnéticos propios. Dichas semillas pueden entrar fácilmente en contacto con la energía de un ser humano engullendo la energía maligna y dando a su vez una energía vital y saludable. Es muy frecuente que las semillas muten, se arruguen, se agrieten e incluso se desmoronen después del tratamiento.



La terapia con semillas es completamente infalible, indolora y comprensible para todo el mundo. Además, las enfermedades de larga duración se tratan con semillas en estado de reposo, las enfermedades agudas - con granos casi germinados. Es muy eficaz un masaje con grandes semillas o tallos de castaño, nogal, piedra de mango, estrofa, mazorca de maíz.

Por lo general, las semillas u otras partes de las plantas se adhieren con esparadrapo directamente a los órganos insanos o a las partes de las palmas y los pies que les corresponden. Los puntos más dolorosos se seleccionan con la ayuda de una sonda de diagnóstico, o simplemente con un palillo, una cerilla, etc. La presión consecutiva sobre dichos puntos debe ser de igual fuerza. Si no está seguro de poder dar con el centro de la plomada, coloque varias semillas para cubrir con ellas la supuesta zona. La aplicación de las semillas puede durar desde unas horas hasta un día o varios días, si es necesario continuar la estimulación del punto, deben renovarse. Las semillas tienen una gran fuerza vital y llegan a interactuar con los órganos afectados y restablecen su potencial energético. Después del tratamiento, las semillas pueden cambiar su estructura, forma y color (pierden potencial energético, se vuelven frágiles, negras, aumentan o disminuyen de tamaño, se arrugan, se agrietan o incluso se hacen pedazos). Pero no se aconseja utilizar las semillas de las plantas que son venenosas o alergénicas para usted o los productos nocivos para el medio ambiente, también no caben las semillas verdes, defectuosas o muertas.

Las semillas se pueden utilizar como masajeadores. Para estimular las zonas de correspondencia más grandes (zonas del estómago, del hígado, de los pulmones) puedes utilizar huesos de melocotón, de mango, de nuez, de castaño de indias, conos de coníferas. Para las zonas de correspondencia más pequeñas y medianas (corazón, vejiga urinaria, ojos, nariz) se pueden utilizar los huesos de dátiles, bellota, castaño, avellana, conos de aliso, collalba madura, huesos de cereza o semillas de maíz, nuez de cedro. El tronco o las ramitas del bambú, el tallo del lino, el limón, el bulbo de la cebolla, el tubérculo de la patata, la zanahoria también pueden utilizarse como masajeadores.

Las semillas pueden seleccionarse por su configuración, que se asemeja a la forma de un órgano.
1) Semillas oblongas - miembros superiores e inferiores, intestino, labios, nariz;
2) Esféricas - ojos, cabeza, pecho;
3) En forma de judía - riñones, estómago;
4) con forma de melocotón - vesículas urinaria y biliar;
5) racemosa - páncreas.



- los trastornos oculares, los problemas de la cabeza y de las glándulas mamarias se pueden curar con semillas redondas (cereza, pimienta negra, guisante)
- cerebropatía - nuez;
- corazón - guelder (madera de flecha, arbusto de arándano), trigo sarraceno o calabaza;
- riñones, estómago - judía;
- intestinos, venas, huesos largos - avena, bromo;
- espina dorsal, articulaciones - trozos de tallos de culmos o claveles.

La semilla almacena una información sobre toda la planta y posee su salubridad. Si conoce los efectos de las plantas medicinales será más fácil escoger las semillas necesarias para curar su enfermedad:
- magnolia-viña (en la zona del cerebro) - estimulación de la eficacia del trabajo, eliminación del sopor;
- cereza de pájaro (zonas del intestino grueso y delgado) - diarrea;
- brezo (dogrose) (zonas del hígado y de la vesícula biliar)-afecciones del hígado (hepatopatía);
- huesos de granada (granatum) (zonas del oído y del ojo)- enfermedades oculares y auditivas;
- lino (zonas de la boca y del intestino grueso)-estreñimiento y dolor de muelas
- guisante (zonas de los riñones y las vías urinarias)-urolitiasis;
- maíz (páncreas) - diabetes;
- garra (zonas de los miembros inferiores)-varicosidad, tromboflebitis;
- arroz (zonas de los bronquios)-bronquitis, asma bronquial;
- madera de flecha (bola de nieve), espino (zonas de la cabeza y el corazón)-hipertensión;
- eneldo e hinojo (zonas del intestino grueso y delgado)-meteorismo;
- sandía (zonas de los riñones y las vías urinarias) - edemas

Además de las semillas, también se pueden utilizar plantas. Por ejemplo, los tallos de bambú, rosas, cereales y otras plantas se asemejan a las articulaciones de los dedos, manos y pies. Para curar los problemas articulares, los tallos de estas plantas pueden utilizarse como masajeadores o aplicarse en las zonas correspondientes de las articulaciones. Hay algunas plantas que se asemejan a la forma de la columna vertebral, así, las ramitas del helecho se asemejan a una columna torácica. Los tallos, las hojas y las semillas de estas plantas pueden utilizarse para curar la columna vertebral y el pecho. Algunas semillas, por ejemplo, las de lino, contienen un jugo espeso, pueden utilizarse para la curación de procesos inflamatorios acompañados de miopía (rinitis, gastritis, bronquitis). Semillas similares pueden aplicarse si hay una acumulación maligna de fluidos corporales y edema.

Los racimos de fresno de montaña, guelder, espino se asemejan a la forma de un trombo. Estas semillas pueden aplicarse para enfermedades asociadas al aumento de la coagulación de la sangre y como prevención de la trombosis. Las bayas de espino amarillo, mora de vaca y arándano rojo son resistentes al frío y no cambian sus propiedades al congelarse. Sus semillas (bayas) se pueden utilizar para aliviar un resfriado, la gripe.



En verano, a primera hora de la mañana en el campo, camina descalzo por la hierba hasta que el rocío se seque, y siente la fuerza de la naturaleza en tus manos, pies y todo tu cuerpo.